31.1.13
LA GLORIA DE CRISTO
La gloria de Cristo está mucho más allá del alcance de
nuestro presente entendimiento humano. No podemos mirar
directamente al sol sin quedar ciegos y no podemos con
nuestros ojos naturales tener ninguna visión verdadera de Cristo
en el cielo; esa gloria sólo puede ser conocida por medio de la
fe.
Aquellos que hablan o escriben acerca de la inmortalidad del
alma pero que no tienen ningún conocimiento de la vida de fe,
en realidad no saben de lo que están hablando. Hay aquellos
también que usan imágenes, crucifijos, ídolos y música, en un
vano intento por adorar algo que ellos se imaginan que es como
la gloria de Dios. Esto es debido a que no tienen ningún
entendimiento espiritual de la verdadera gloria de Cristo.
Solamente el entendimiento que nos viene por medio de la fe,
nos dará una idea verdadera de la gloria de Cristo y creará en
nosotros el deseo por disfrutarla plenamente en el cielo.
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29.1.13
LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO
El propósito de Dios es que todos sus hijos pasen por un proceso de santificación en este mundo. Este proceso es esencial como preparación para vivir en la gloria. Sin embargo, lo que les da derecho a la gloria es la justificación por gracia; lo que les prepara en forma práctica para disfrutar la gloria, es el proceso de la santificación. La mortificación del pecado es una parte esencial en este proceso de santificación. Si no estamos siendo santificados por Dios, es porque no vamos a ir a la gloria. Entonces, la mortificación es simplemente una etapa en el plan de Dios para sus hijos. Tal como lo dice Pablo en Rom. 6:22 "Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos á Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna". En este texto vemos que la santificación está colocada como un medio esencial que nos prepara para la gloria.
Este proceso comienza con la liberación del dominio del pecado, este punto es enfatizado en los versículos 2, 6, 14, 17 Y 18 de Romanos capítulo 6. Entonces, si no hemos experimentado primeramente esta liberación, la cual inicia el proceso de mortificación del pecado, esto quiere decir que no tenemos vida espiritual y lo primero que deberíamos buscar no es la mortificación del pecado, sino la salvación misma.
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